
Se inventaron sobre él muchas infamias, por conveniencia, siempre manipulando la verdad, presentándolo al mundo como un animal salvaje, furioso, peligroso. Y la realidad es que nunca dejó de ser un animal tranquilo, más bien miedoso que lo único que desea es que lo dejen pastar en tranquilidad y en manada.
Es este artículo excelente del filósofo Jesús Mosterín, el que aclara las dudas posibles sobre el comportamiento del toro. Es un estudio científico transparente y decisivo para todas esas personas que ignoran la verdad de un animal bello, noble y masacrado.
"Los toros son animales, es decir, seres vivos con alma o ánima. En especial, los toros son mamíferos (Mammalia). El neurólogo español José Manuel Rodríguez Delgado, que en la universidad de Yale hizo importantes experimentos activando eléctricamente diversos puntos del sistema límbico, descubrió los centros del placer y del dolor en el cerebro. Rodríguez Delgado comprobó sus hipótesis en toros; en 1953 hizo en España experimentos famosos en los cuales a los toros llamados bravos les implantó en el cerebro unos electrodos, conectados a un receptor de ondas de radio, y a continuación, con un emisor de radio, los hacía enfurecerse, aplacarse, avanzar hacia él o retroceder; luego repitió el experimento con seres humanos, y les puso también electrodos en las mismas zonas del cerebro con exactamente los mismos resultados. Estos experimentos resultaron políticamente incorrectos, por lo cual tuvo que abandonarlos. Rodríguez Delgado ha tenido una vida muy movida, pero sus experimentos con los centros del placer y dolor del cerebro constituyen notables contribuciones a la neurología del siglo XX. Él ponía los electrodos en exactamente los lugares equivalentes de los cerebros de ambas especies, lo cual no es ninguna sorpresa, porque el sistema nervioso de todos los mamíferos es muy parecido.






